lunes, julio 27, 2015

¿Qué hacemos con la gente que no encaja en la sociedad?

Estoy leyendo el libro Underground de Murakami. Al contrario que el resto de cosas que he leído de él, no es una novela. Es un libro de entrevistas a los afectados por el atentado con gas sarín en el metro de Tokyo en 1995, perpetrado por la secta Aum Shinrikyō. El libro pretende aproximarse a lo que pasó simplemente preguntando a las víctimas. Los relatos son estremecedores.

Después de las entrevistas (que ocupan el 90% del libro) viene un epílogo con sus reflexiones y después un añadido, escrito con posterioridad y que la edición en castellano ha recogido en el propio libro: entrevistas con miembros y ex-miembros de la secta Aum sólo dos años después del atentado. Estoy todavía con esta última parte pero es muy interesante. La reflexión que hace Murakami en el epílogo también.

Básicamente lo que dice Murakami es que el tratamiento de los medios de comunicación japoneses (y occidentales) fue muy simplista. Los medios hicieron una contraposición: locos (ellos) contra cuerdos (las víctimas y el resto de la sociedad). Es una lectura con pocas voces en contra y seguro que los que estéis leyendo esto pensáis ahora mismo que fue así. Sin embargo esta lectura tiene sus problemas.

El primer problema es que se intentó tapar todo esto sin dar un verdadero reconocimiento a las víctimas. Como es cosa de un grupo de "zumbados", se les juzga, encarcela/ejecuta y ya está. No hay más que hacer. Olvidar, eso sí, ya que es desagradable pensar que la sociedad pueda tener culpa de algo. Esto se ve en el libro en todo momento, las víctimas se sienten olvidadas (ojo, algunas quieren olvidar, una cosa no quita la otra).

El segundo problema que plantea Murakami es realmente importante. La sociedad excluye a parte de sus ciudadanos. Hay gente que no es capaz de adaptarse al camino que se espera de cada uno de sus miembros. Y entonces surgen cosas como Aum, sectas que dicen a sus miembros "no tenéis que pensar, ya lo hago yo por vosotros" y la responsabilidad individual desaparece. Esta exclusión es cierta en todas las sociedades pero una vez leídos los relatos de las víctimas y alguno de los miembros de Aum queda claro que en Japón es un fenómeno muy importante (esto no lo dice Murakami, lo digo yo). Japón tiene un claro camino marcado a sus ciudadanos: los hombres deben estudiar, trabajar de sol a sol sin apenas ver a su familia, comprometerse con la empresa incluso después de la jubilación, soportar todos los inconvenientes... las mujeres básicamente criar a los hijos y al marido que vive en el trabajo. Es una lectura seguro bastante simplista, pero las historias de las víctimas (que son aleatorias) así lo demuestra. Eso sí, hay que tener en cuenta que el atentado fue hace 20 años, puede que las cosas hayan cambiado.

Si no te adaptas a lo que se espera de ti estás vendido, no hay alternativa. Por eso, creo yo, hay fenómenos tan raros desde el punto de vista occidental en Japón: Hikikomori (adolescentes que no salen de su habitación), el fenómeno Cosplay extremo y un montón de subcultura extraña. Y también explica cómo un tipo como Shōkō Asahara fundara la secta Aum Shinrikyō en 1987 y en 1995 (momento del atentado del metro) tuviera 9.000 miembros tan comprometidos como para llevar a cabo actos terroristas salvajes.

Esto es debido, como dice Murakami y estoy de acuerdo, a que la sociedad no provee otros caminos a los inadaptados. Incluso el término inadaptado tiene una connotación muy negativa. Pero es cierto, hay gente que no puede o no quiere vivir en los términos que le dicta la sociedad. Y si eres un bicho raro quedas marginado y pueden pasar cosas tan curiosas como acabar en una secta liberando gas sarín en el metro a pesar de que no estás de acuerdo con ello, pero has decidido que es mucho más sencillo que tomen las decisiones por ti (ojo, no lo estoy justificando, los criminales son criminales pero hay que intentar erradicar las causas también).

Quizá un libro así no me habría impactado tanto hace unos años pero ahora soy padre y pienso en el futuro de mi hijo. Ya me enfrento a veces a este tipo de situaciones y eso que tiene dos años y medio. Yo personalmente me he adaptado bien a la sociedad en la que vivimos, a pesar de mis "rarezas". Fui un buen estudiante, trabajo, tengo familia... pero no todo el mundo quiere o puede. La primera decisión que tuvimos que tomar es la guardería / colegio a la que llevar a Daniel. Nuestro hijo nos sorprende día a día con lo rápido que aprende, sobre todo el lenguaje. Habla muy claro y con mucho vocabulario para su edad. Sin embargo que tenga capacidad para aprender no quiere decir que vaya a aprender bien en el sistema establecido (niños sentados y un profesor explicando). Mi mujer y yo sí que aprendimos bien en ese sistema pero conocemos a mucha gente que no. ¿Eran "tontos" o simplemente no les motivaba lo suficiente? Hemos elegido una guardería / colegio con método alternativo de enseñanza basado en investigar en el que los profesores son guías de aprendizaje y no unos simples expositores de ideas. Tampoco hay tantos deberes. Cada vez hay quien dice que esto es más importante porque la sociedad en la que vivimos necesita gente capaz de aprender, de buscarse la vida, más que de saberse de memoria cosas que están a un click de distancia.

Tampoco estamos seguros al 100% de que sea lo correcto. ¿Estará peor preparado que gente de su edad por llevarlo a un sitio en el que se aprende de forma distinta? ¿Estarán los profesores verdaderamente comprometidos con el método (para que funcione bien debe ser así)? ¿Somos unos "raros"? Creo que no, cada vez hay más voces que piden este tipo de escuelas o incluso Homeschooling pero lo primero que piensa la gente es que esas cosas no son aceptables, que todo el mundo debe pasar por el estandarizado sistema de educación mediocre que tenemos en España (a pesar de que todo el mundo conoce el fracaso de primera mano y de que sabemos que es mediocre).

De todas formas no quería centrarme solo en la educación. La gente no encaja en la sociedad por muchos motivos. Quizá no sean capaces de estar sentados en una oficina ocho horas (la sociedad les llama "vagos"), quizá no quieren tener hijos (y la gente cuchichea cuando pasan), quizá no quieran estudiar (y la sociedad les llama "fracasados")... hace tiempo había gente que no quería o no podía juntarse con gente del sexo opuesto y la sociedad los rechazaba. Ahora los gays están socialmente aceptados (con excepciones, claro) y hemos logrado liberar a un montón de gente que no encajaba con el canon establecido. Y como este ejemplo hay muchos.

Como sociedad debemos proveer una vía de escape a la gente que no encaja. Socialmente es complicado, lo mejor es que este tipo de gente se agrupe y presione para cambiar la visión de la sociedad. Esto es algo que funciona, hacer lobby, y con Internet es mucho más fácil. También hay otra cosa que podemos hacer individualmente: dejar de juzgar el modo de vida la gente. Aceptar a la gente como es. No digo que si deciden hacer un atentado haya que respetarles, los criminales son criminales; tampoco que haya que ser amigo de todo el mundo, no se puede encajar con todos; pero hay que proporcionar vías de escape para que no sucedan eventos como el del metro de Japón. Y para que la gente pueda buscar la felicidad sin complejos. Es complicado pero es un reto al que debemos enfrentarnos.

3 comentarios:

Francisco Nieto dijo...

Complicado.
Lo primero que se me ocurre es que esta sociedad que tenemos, ni siquiera provee medios o caminos para la gente común que, no es que no quiera adaptarse, sino que no puede aunque lo intente y que solamente desea poder adaptarse. ¿Cómo va a proveer medios a personas que muchas veces lo que quieren es destruir esta sociedad para cambiarla con violencia y terror?. Por supuesto que habrá que buscar otras soluciones antes a parte de reprimirlos cuando actúan. Luego existen los inadaptados físicos que tampoco tienen lo que necesitan para poder integrarse o adaptarse. Las sociedades más avanzadas y ricas sí que proveen más medios para los diferentes necesidades de la gente, pero aún así muchas veces es donde aparecen esta gente brutal.
La mayoría de los padres, dentro de sus posibilidades, desean para sus hijos algo mejor que lo "establecido" y más cuando lo establecido no funciona. Siempre se desea dar a los hijos una "ventaja competitiva" para que pueda desenvolverse mejor en esta sociedad tan competitiva y muchas veces agresiva y hostil. Nunca vas a estar seguro al 100%, pero lo importante es darle los medios para que aprenda por sí mismo a adaptarse y a efectivamente como tú dices a "buscarse la vida". Siempre hay tiempo para rectificar si este colegio no funciona como habías previsto.
Creo que una de las cosas que hemos aprendido don esta crisis es que la presión de la calle para que cambien las cosas funciona y es primordial que esta presión continúe y no nos conformemos.

Anónimo dijo...

A mi me parece que en vuestros razonamientos hay un fallo de base. Parecéis decir que el individuo debe adaptarse siempre a la sociedad. Y yo me pregunto si, cuando es la sociedad la que está enferma, ¿no son los adaptados los enfermos y los inadaptados los cuerdos? El ejemplo que pones con los gays es quizás el más obvio. Los gays son los inadaptados-cuerdos y es la sociedad que les rechaza la que está enferma. Y como eso con otras tantas cosas de esta sociedad de puro consumismo e individualismo y competencia continua en la que vivimos. Obviamente no defiendo a quien pone una bomba en el metro, pero creo que hay que pensar bien las cosas antes de dar por sentado que debe ser siempre el individuo quien se tiene que adaptar.

Alejandro Nieto González dijo...

Quizá no se me he expresado bien pero esto es precisamente lo que quería decir en mi entrada. En ningún caso estoy diciendo que el individuo tiene que adaptarse a la sociedad sino al revés, la sociedad debe ser más tolerante al que no siga su guión. Siempre habrá una corriente mayoritaria pero tiene que dejar espacio a los que no la sigan. De ahí que haya comentado que el primer paso para lograrlo (ya que la sociedad la formamos individuos) es ser tolerantes y no juzgar a nivel individual. Y por otro lado los grupos excluidos deben hacer lobby para dejar de serlo, porque es la herramienta más eficaz para que la sociedad les acepte.