miércoles, febrero 16, 2005

Referendum Constitución Europea: SÍ

Voy a exponer por qué he votado (por correo) SÍ a la pregunta de marras: ¿Está de acuerdo con el Tratado que establece una constitución para Europa? (O algo así)
  • La primera parte de la Constitución es simplemente un refrito de los derechos humanos que están en todas las constituciones de países democráticos, incluída la española. Tiene sus partes un poco más modernas, como la igualdad entre el hombre y la mujer de forma más explícita que "no puede haber discriminación por sexo, raza, ...". Ese es un toque expreso a Turquía, si quiere estar dentro, tiene que cumplir toda la Constitución. Por tanto, estoy de acuerdo con esta parte.
  • El resto es infumable. Es un resumen de todos los tratados sobre libre circulación de personas, capitales, mercancías, etc. Es decir, no aporta nada nuevo. Y como yo estoy de acuerdo con como está Europa ahora, aunque creo que hay que seguir avanzando en ciertos aspectos, estoy de acuerdo con esta parte. Es decir, si miras a España en 1986, cuando entramos, y ahora, estamos mucho mejor. Así que creo que integrarnos en Europa ha sido bueno. Y si miramos a Europa en los años 50, cuando se formó el embrión de la Unión Europea, todavía reconstruyendose de una guerra terrible, y ahora, podemos decir que estamos mucho mejor.
Quizá una Constitución debería ser más sencilla, no tiene por qué resumir todos los tratados existentes hasta ahora, pero una vez se apruebe tendremos en 200 páginas todos los avances de la Unión Europea desde los años 50 hasta ahora. Y a partir de ahí, quien sabe dónde llegaremos... Creo que decir NO no va a hacer que nos salgamos de la UE, ni que paremos la construcción europea. Pero si estamos de acuerdo con las cosas que nos ha traído Europa, desde poder irnos a trabajar al extranjero sólo con nuestro DNI y que se reconozca en nuestra vida laboral española ese trabajo, hasta el programa Erasmus de intercambio de estudiantes universitarios deberíamos votar SÍ.

2 comentarios:

Hombre de Uel dijo...

Yo al final también he dicho si. Me parece la opcion mas razonable si queremos hacer una historia sólida construida sobre unos buenos cimientos. No es la mejor constitucion del mundo, pero no creo que haya ninguna que satisfaga a todos, y, ademas, ya hemos visto que mayormente es un resumen y concentracion de todos los tratados anteriores

Rulfo dijo...

Os pego aquí una opinión sobre el asunto que me ha regalado mi abogado. Aparentemente el principal defecto es el de no armonizar algo más las políticas fiscales, lo que no deja de ser fuente de competencia (no demasiado sana a nivel estatal).

Últimamente he estado prestando mis modestos saberes sobre el tema a los amigos de por aquí, desorientados como casi todo el mundo sobre la cuestión (sobre todo los de ciencias, aunque no sólo: ¡a ver cuándo os enseñan un poquito más de política y un poquito menos de física, carajo!). Yo valoro el Tratado en su justo término: sin introducir grandes novedades de fondo -sí, el Parlamento colegislará más que ahora; habrá un Ministro de Exteriores; y algún que otro detallito-, yo creo que hay que comparar la UE con otras cosas más o menos semejantes que existen, y sale ganando en casi todas: en política internacional, es el conjunto de países más comprometido con el Derecho internacional, el multilateralismo, la cooperación y los derechos humanos que existe. De puertas adentro, además de ser un mercado único que funciona razonablemente bien, tiene unos mecanismos de solidaridad entre países y regiones (los famosos Fondos europeos) que en España, por lo menos, creo que han facilitado tapar un par de agujeritos... Representa, además, una manera de entender el progreso que combina ser cada más ricos con repartir esa riqueza (un mínimo de justicia redistributiva, vaya). Se preocupa por el medio ambiente, la igualdad entre hombres y mujeres, la protección de los consumidores, la abolición de la pena de muerte en el mundo, la promoción de la cultura y la educación... Todo ello, naturalmente, a distintos ritmos y según las mayorías políticas de turno, cómo si no. A mí, pese a todo -es decir, pese a que no armoniza el Derecho fiscal, lo que favorece la competencia entre países miembros; pese a que los ciudadanos seguimos teniendo menos que decir que los Estados; pese al énfasis casi religioso en el equilibrio presupuestario; pese al germen de una política de inmigración que no consigue sacudirse la idea de orden público cuando afronta la cuestión; y pese a las barreras al comercio procedente de países subdesarrollados -aunque esto cada vez menos--, en general me convence.
Quizá no me entusiasma, pero tampoco me es indiferente, ni mucho menos.
Lástima que los debates en España se basen, más que nada, en cuestiones internas nuestras -Euskadi y demás- que en la política europea propiamente dicha (para eso aún queda muuuuucho que hacer... unos partidos políticos europeos ayudarían bastante, pienso yo).