miércoles, junio 06, 2007

Una opinión más sobre lo de ETA

Voy a intentar ser un poco esquemático porque se ha manoseado tanto el tema que ya cansa:

  1. Yo creo que ETA rompió la tregua en diciembre. Creo que los únicos que creían lo contrario eran ETA (porque tiene esquizofrenia, por un lado pone bombas y por otro habla de proceso) y el Gobierno (que más que nada tenía esperanza de que lo de diciembre no fuera el sentir mayoritario del grupo terrorista).
  2. Creo que el Gobierno hizo, hasta diciembre, lo que tuvo que hacer, intentar que dejaran de matar. Pero no había margen para mucho, sólo acercamiento de presos y legalización de Batasuna. El Gobierno algo ha hecho en ese sentido, pero no les ha dado todo lo que querían claro. Y además ETA quiere independencia y eso no es negociable, menos con pistolas sobre la mesa.
  3. Ha sido fulminante: romper la tregua y volver De Juana a la cárcel. Y ahora seguro que si vuelve a la huelga de hambre le dejan morir en prisión. Las cosas son así. Sobre este tema creo que no he escrito antes. Yo creo que es una locura que un terrorista tan sanguinario haya cumplido ya condena por sus crímenes (porque ya ha cumplido dicha condena) y que en cambio le condenen a más años por escribir un artículo que ensalza el terrorismo que por cada persona que ha matado. Total, que no me parece justo que tenga la condena que tiene, aunque debería cumplir más años por sus crímenes de sangre. Puede parecer muy fuerte lo que digo, pero un principo básico de la Justicia es la proporcionalidad de las penas: los delitos más graves tienen que estar penados más.
  4. ETA ha cometido, otra vez, un error. Cada oportunidad de dejar las armas y conseguir algo que deja pasar lo tiene peor. En el 98 posiblemente hubiera logrado excarcelación de presos. Hoy en día posiblemente acercamiento y legalización de Batasuna, pero no presos a la calle porque el clima político no estaba para eso. Y dentro de 10 años, en la próxima tregua, a lo mejor nadie está dispuesto a negociar. La han vuelto a cagar. Yo, por mi parte, no tenía ninguna esperanza de que esto llegara a buen término.
  5. Si tenía pocas esperanzas, visto lo que ha hecho el PP, tenía claro que no iba a ninguna parte. Han usado el terrorismo como arma electoral de una forma vergonzosa. Pero vamos, que también lo hicieron con el 11-M. Y es que el programa del PP para las próximas elecciones generales es ETA, ETA y más ETA. ¿Qué van a decir ahora? ¿Se quedarán sin argumentos? ¿Echarán las culpas al Gobierno de cada muerte que genere ETA? Es lo último que nos falta por ver.


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3 comentarios:

Hombre de Uel dijo...

Ahora soy yo el que esta de acuerdo contigo en todo. Y especialmente en lo de la vergonzosa condena a de juana. Es triste que un asesino este en la calle, pero si no podemos confiar en que la justicia sea justa, podiamos haberle aplicado la pena de muerte hace algunos años y nos habriamos quitado un problema

Krollian dijo...

Veamos.
En RNE dijo un jurista que esto se veía venir. Lo de Chaos. Un montón de presos cumplirían su condena y serían puestos en libertad de acuerdo con la legislación vigente cuando se les condenó. En este país de la chapuza no se actualizó la ley. Y claro, dejar en la calle a Iñaki como que la opinión pública no lo iba a digerir muy bien. Alguien que fue ertzaina, enfermero, después terrorista, se carga a 25 personas y no se arrepiente es fuerte... Pues deprisa y corriendo se buscó algo que le condenara de nuevo. No he leído sus publicaciones pero desde la primera hasta la última letra supongo que dejarán helado a cualquiera con una micra de corazón y buen sentimiento. Lo deduzco por sus hechos y declaraciones. Alguien que brinda con muertes ajenas y dice que con tales actos ya come para un mes...
Por cierto, hay quien dice que con la palabra todas las ideas valen, pero hay ideas que son una verdadera aberración. Y cualquiera es libre de hacerlas públicas. Otra cosa es que haya gente que haga de ellas un credo, una religión...
200 escoltas más en Bilbao, la T4 la pagaremos todos (sobre todo los de siempre, los curritos), etc, etc. Al margen de suprimir vidas en décimas de segundo.
Comparar al País Vasco con Irlanda es una falacia. Alli eran unos contra otros. Aqui son unos poquísimos contra todos.
Están al lado. Son vecinos nuestros. Hay gente que tiene la cabeza durísima. Es más fácil destruir que construir. Yo veo injusticias todos los días y no voy pegando tiros por ahí. Se me pueden ocurrir barbaridades pero no las llevo a cabo.
Tiene tanto peligro o más el que mata como el que le aplaude.
Se ha dejado manga ancha y ahora pasa lo que pasa. Estúpidas palabras como terrorismo de baja intensidad tienen sus consecuencias.
Estoy en contra, ante todo, del borreguismo y la ignorancia.
Tengo un lema. El que la haga que la pague. En Alemania hay cadena perpetua y dejaron a Brigitte Mohnhaupt en libertad condicinal.

http://www.elmundo.es/papel/2007/02/13/mundo/2083935.html

Saludos de un bilbaíno de toda la vida... que no desea ser un borrego...

Huelga decir que si en este país sólo interesa el pelotazo, la explotación, la palmada en la espalda y felicitación pertinente por ser un granuja y un largo etcétera de sinvergüencerías ¿nos extraña que los partidos mayoritarios PP-PSOE sobre todo jueguen a estrategias y réditos electorales mientras la ciudadanía se abstiene (no que haga pasotismo) en alto porcentaje? Esto es España... la vieja y profunda, traicionera y maravillosa (sin embargo) piel de toro...

Krollian dijo...

Hola. Excelente comentario de Javier Ortiz al respecto del monotema:

8-6-2007
¿Gracias? De nada

Un amigo me recuerda el texto de las pequeñas pancartas que muchos norteamericanos colgaron de sus balcones en abril de 1980, cuando fracasó estrepitosamente el intento de rescate de los rehenes que Irán tenía encerrados en la embajada de Washington en Teherán. El mensaje era para el presidente James Carter. Decía: «Gracias por haberlo intentado».
Mi amigo cree que un mensaje semejante podría hacérsele llegar ahora al presidente del Gobierno español: no ha conseguido que ETA deje las armas, pero por lo menos él lo ha intentado.
La comparación no me convence ni poco ni mucho. En primer lugar, porque la tragicómica aventura militar que patrocinó Carter con el nombre de Operación Garra de Águila fue un compendio de ilegalidades, amén de prodigiosamente chapucera. No parece el mejor espejo en el que mirarse.
Y en segundo lugar porque tampoco está tan claro que Zapatero lo haya intentado realmente.
No dudo de que le habría gustado intentarlo. Supongo que, cuando se puso manos a la obra, lo hizo pensando en esforzarse cuanto hiciera falta para llevarla a término. Pero, así que chocó con las graves dificultades que se interponían en el camino de su ambiciosa empresa, perdió fuelle. Y no sólo dejó de hacer lo que debería haber hecho, sino que, además, hizo con frecuencia lo que no debía.
Dos son los obstáculos principales que se le pusieron por delante.
El primero, la actitud de la oposición, cerradamente hostil al intento.
Cuando Felipe González se metió –sin demasiado entusiasmo, todo sea dicho– en el berenjenal de las conversaciones de Argel, pudo conseguir que el conjunto de las fuerzas políticas respaldaran la iniciativa con más o menos entusiasmo, asumiendo las posiciones sobre la «salida negociada» que luego se plasmarían en los pactos de Madrid (noviembre de 1987) y Ajuria Enea (enero de 1988). (En el papel que en 1987-1988 jugó el partido de la derecha, a la sazón llamado Alianza Popular, tuvo importancia decisiva la actitud positiva de su entonces presidente, Antonio Hernández Mancha, que refrenó la furia de sus compañeros más reacios. Pero ése es otro capítulo.)
Tampoco encontró ninguna oposición José María Aznar cuando anunció el 3 de noviembre de 1998 que representantes de su Gobierno iban a reunirse con «el entorno del Movimiento Vasco de Liberación», según su propia fórmula. Todo lo contrario: el resto de las fuerzas políticas, empezando por el PSOE, dirigido por Joaquín Almunia, le animaron a seguir adelante.
En cambio, Zapatero se ha encontrado con la enemiga más furiosa de la derecha. De toda la derecha y en todas sus variantes (política, judicial, religiosa, mediática…), dispuesta a no darle el menor respiro y a no pasarle una. Es muy difícil conducir un proceso como ése bajo una presión tan intensa. No sé si podría hacerse tirando por la calle de en medio, con mucho carácter y una determinación férrea. Lo que sí sé es que Zapatero no se atrevió a hacerlo. Lejos de ello, no paró de tirar piedras contra su propio tejado, tratando de aplacar la ira de la derecha.
El otro obstáculo con el que fue a chocar Zapatero lo representó la propia ETA. Según el esquema de Anoeta, se suponía que a ETA le correspondía negociar con el Gobierno de Madrid sólo los aspectos «militares» del conflicto (las condiciones del cese de su actividad armada), quedando para los partidos la discusión sobre las diversas opciones políticas que se plantea Euskadi en tanto que entidad nacional. No fue así. En la práctica, y dijera inicialmente lo que dijera, ETA nunca se atuvo al esquema trazado por Otegi en Anoeta. Ni renunció a tutelar el debate político ni se planteó con sinceridad el cese definitivo de su acción violenta. Con lo cual, tampoco por ese lado podía avanzarse gran cosa en el proceso de pacificación.
De modo que no podemos agradecer a Zapatero haber intentado lo que de hecho nunca llegó a intentar realmente.

El enlace:
http://www.javierortiz.net/jor/apuntes/gracias-de-nada