martes, julio 27, 2010

Viaje a China (II): Beijing

Beijing, antes llamada Pekín o Peking, es la ciudad que más me ha gustado del viaje. Recomiendo dedicarle la mayoría de los días, porque los templos y palacios son de lo mejorcito. Como Beijing era la ciudad origen y final de nuestro viaje decidimos dedicarle cinco días, tres al principio y dos al final. Es por eso que nos hospedamos en dos hoteles distintos y la verdad es que fue una buena idea porque los dos a su manera tuvieron su encanto.

Al llegar al aeropuerto de Beijing, llamado Capital, se puede ir al centro de dos formas. La primera es en un tren (Airport Express, 25 yuanes por cabeza) que te deja en la estación de metro de Dongzhimen. Ahí se puede coger el metro a cualquier otra parte de la ciudad por 2 yuanes (muy recomendable, además de barato, cómodo y todo en inglés) o coger un taxi. Por cierto que tanto en la entrada al tren como al metro hay controles de seguridad con rayos x, no sólo en esta estación, sino en todas, y también en Shanghai. La otra forma de ir desde el aeropuerto a la ciudad es en taxi. Dependiendo de cuál sea el destino puede costar de 85-105 yuanes. Recordad hacer cola en la parada de taxis oficial y no hacer caso a la gente que te asalta para llevarte, ya que son timos.

Los dos hoteles en los que estuvimos hospedados fueron muy diferentes. El primero fue Hutongren, recomendado por la Lonely Planet. Esta es una experiencia bastante auténtica, vivir dentro de un hutong, es decir, las callejuelas estrechas con casas con patios que formaban Beijing en la antiguedad y que poco a poco se están perdiendo. El hotel es una antigua casa con patio que ha sido reformada como hotel. Los empleados hablan inglés, son muy amables, y la experiencia es muy interesante. Las únicas pegas es que las habitaciones son poco íntimas (dan todas al patio o la recepción), no tienen mucha ventilación y no está muy bien preparado para la lluvia (el patio está cubierto, pero cuando llueve hay muchas goteras). El hotel está al norte de la ciudad prohibida, por lo que es ideal para visitar las atracciones turísticas de la zona norte, por ejemplo el Palacio de Verano, el Templo del Lama, las torres del Tambor y de la Campana, La Muralla China... Se puede pagar con VISA. La habitación nos costó 525 yuanes por noche. La parada de metro más cercana está a 15-20 minutos andando.



El segundo hotel es el Emperor. Es un hotel muy distinto al anterior, de cinco estrellas y muy singular. Por ejemplo, las habitaciones no tienen número, sino que cada una se llama como un emperador chino. Está situado junto a la Ciudad Prohibida, de hecho desde la terraza se puede disfrutar de las vistas de este palacio. Está bastante cerca del metro y de la plaza de Tiananmen, con lo que es ideal para visitar la zona centro y sur, es decir, Ciudad Prohibida, plaza de Tiananmen, Templo del cielo. La habitación nos costó 700 yuanes la noche y se puede pagar con VISA. Por cierto, el restaurante es estupendo.

¿Por qué Beijing es la ciudad que más me gustó? Principalmente porque aparte de tener un montón de palacios, templos y cosas que visitar, la disposición de la ciudad con sus hutongs es fantástica. Merece la pena visitar estos hutongs siguiendo el recorrido que recomienda la Lonely Planet sobretodo en la zona norte de la Ciudad Prohibida (torres del Tambor y de la Campana y luego un paseo por los estrechos hutongs). No nos atrevimos a hacerlo en bici porque el tráfico es caótico, así que hicimos esa pequeña parte andando. Callejuelas estrechas, bares con patios magníficos, tiendecitas pequeñas... como digo, una experiencia muy "china" y creo que se complementa muy bien con alojarse en el Hutongren. Imprescindible pasearse por Xiaoju'er Hutong, ya que está lleno de tiendecitas (algo caras, eso sí).




El templo del Lama es el mejor templo que he visto, y según las guías, uno de los mejores de China. Es gigantesco, ahí, en medio de una parte ruidosa de la ciudad. Imprescindible ir a verlo. Creo recordar que entrar costaba 25 yuanes.



Otro sitio imprescindible de ir a ver es el Palacio de Verano. Un complejo con múltiples pabellones alrededor de un lago artificial impresionantemente grande. Es para dedicarle medio día. Por cierto, la Lonely Planet tiene unas instrucciones un poco raras para llegar. Te dice que cojas un autobús cuando hay metro. El mapa que hay en la guía muestra la parada de metro pero el nombre y la situación están mal. La parada de metro es Xiyuan. Al salir del metro (salida C2) hay que evitar los pesados que te quieren llevar en triciclo; tirar para la izquierda, hasta llegar a un cruce, girar la izquierda y todo recto se llega al Palacio. Como digo esta visita es imprescindible.


El templo del cielo en cambio no me pareció tan espectacular. Está en un parque al sur de la Ciudad Prohibida, pero el parque es algo árido y a los templos les falta estar rodeados de vegetación. Sin embargo mi visión puede estar influida por el calor, a lo mejor en primavera o otoño es más agradable.


También estuvimos en un templo taoísta, el templo Dongyue. Es muy parecido a otros templos que hemos visto a lo largo del viaje, aunque tiene la ventaja de que es bastante tranquilo, no está lleno de hordas de turistas chinos como el resto de cosas. Luego tiene unas estancias raras para unas estatuas infantiloides y algo sádicas que no son ninguna maravilla. Pero es que el taoísmo es así de raro.



La plaza de Tiananmen es un monstruo en medio de la ciudad que sólo merece la pena visitarse por su enormidad y por el sentido histórico de la plaza. Ni un sólo árbol, lleno de controles de seguridad para entrar, llenas de cámaras todas las farolas... lo único es que se puede ver la puerta sur de entrada a la Ciudad Prohibida. Al sur de la plaza la Lonley recomienda un hutong para hacer compras. Es una mierda. Tiendas occidentales o de souvenires caros, y ni siquiera tiene pinta de hutong.

La Ciudad Prohibida es la leche. El palacio más grande del mundo, dicen. En realidad está lleno de estructuras y visitarlo al completo llevaría mucho tiempo, pero darse una vuelta es imprescindible. La entrada cuesta 60 yuanes y recomiendo ir a primera hora (8.30) y por la entrada norte, que hay menos gente. Luego se convierte en una romería. Y para muestra una foto.



Y llegamos al tema de la muralla. La Muralla China se puede visitar al norte de Beijing, de 80 a 100 Km del centro de la ciudad, dependiendo de la parte que se visite. Lo típico es Badaling. Nosotros fuimos a la menos masificada Mutianyu. Todos los hoteles hacen tours, pero siempre existe el riesgo de que te lleven de compras y te dejen poco tiempo en la propia muralla. Digamos que te hacen perder el día. Así que o se puede ir en transporte público (mucho lío) o contratar un conductor privado. Nosotros hicimos esto último directamente en el Hutongren. Insistimos en que no nos llevaran de compras y nos costó 700 yuanes, sin entrada a la muralla. Sí, es caro, pero salimos a las 7.30 de la mañana, llegamos cuando todavía no había apenas gente (sobre las 9), estuvimos caminando hasta las 12 y pico prácticamente solos por la muralla (quizá en Badaling ni a esas horas hubiera habido tan poca gente) y nos dejó de vuelta en el hotel, teniendo la tarde libre. Sobretodo hay que evitar los tours de 100 yuanes, porque te van a llevar todos el día de compras de Jade. Luego la entrada a la muralla costó 110 yuanes, que incluía teleférico para subir, y un tobogán con ruedas para bajar (bastante divertido). Estuvimos andando casi tres horas, para recorrer toda la parte restaurada. Es una de las cosas que más me han gustado del viaje a China y las vistas son impresionantes. Por cierto, hay que llevar agua abundante y mejor comprarla en Beijing, ya que en los puestecillos que hay en la muralla la cobran cara (10 yuanes el medio litro, mientras que en Beijing por 4 yuanes compras litro y medio).



Sobre la comida, Beijing dejó algo que desear. No es muy recomendable meterse en el primer sitio, sino dejarse aconsejar por la guía, aunque no siempre. Por ejemplo, recomienda comer en unos puestecillos en la calle Donghuamen. Bueno, si te gustan las tripas, los penes de oveja, las serpientes y los gusanos... en fin, una turistada para dar asco (y lo consiguien). En cambio, el sitio de pato Quanjude Roast Duck Restaurant estaba de maravilla, nunca he comido un pato tan exquisito (medio pato con crepes más dos coca colas por 160 yuanes). Y como ya he comentado, el hotel Emperor está muy bien para comer, aunque tiene lógica si te alojas en él, claro. Desde luego Beijing no fue (con excepción del hotel y del sitio del pato) el mejor sitio donde comimos.

Sobre las compras, en Beijing hay dos mercados famosos: el de la perla y el de la seda. Nosotros fuimos a este último y es una completa locura. Un edificio de seis plantas plagados de puestos minúsculos llenos de cosas y gente saliendo de los puestos y asaltándote en inglés y en español intentando venderte cosas. Es bastante agobiante y si se quiere comprar hay que regatear muy duro (no pagar más de un 10% del precio original en ningún caso) y mirar mucho las calidades, que te intentan vender cosas de marca pero son imitaciones muy malas. La electrónica también está llena de imitaciones malas. Sinceramente, creo que para sacar algo bueno hay que dedicarle mucho tiempo, tanto para encontrarlo como para regatear. A mi no me mereció mucho la pena. Eso sí, si sois fans de las compras en este sitio podéis encontrar desde trajes a medida, relojes y iPods falsos hasta souvenirs.

Esto es todo sobre Beijing. Si se me tuviera que quedar con tres cosas quizá serían los hutongs, el Palacio de Verano y la Muralla. ¡Y comería pato laqueado!

Más info:

Viaje a China (I): consejos generales
Viaje a China (III): Xian
Viaje a China (IV): Guilin y Yangshuo
Viaje a China (V): Shanghai
Viaje a China (VI): Shuzou y Hangzhou

3 comentarios:

Jorge dijo...

En España tenemos una palabra para las ovejas con pene: carneros!

dulcinea dijo...

Enhorabuena por tu post!. Yo tambien me he comprado la lonely planet asi que tendré en cuenta tus anotaciones.
Un saludo.

Resort en Bahia dijo...

Que interesante tener la oportunidad de conocer allá, me han contado muchas cosas curiosas y bonitas que tienen esos lugares, ya que así se podrá conocer las culturas, las costumbres, la manera de vestir, de hablar de cada país, sería una espectacular experiencia.
Saludos