viernes, julio 30, 2010

Viaje a China (III): Xian

Xian saltó a la fama hace no mucho tiempo (1974) por el descubrimiento de miles de soldados de terracota enterrados desde el siglo II a.C. Los soldados en sí son razón suficiente para visitar esta ciudad, aunque desgraciadamente no ofrece mucho más. Nosotros pasamos tres días aquí, y quizá con dos hubiera sido suficiente. Es una ciudad que recibe mucho turismo y está atestada de gente y centros comerciales. Eso sí, al haber tantas tiendas es una buena ciudad para comprar, tanto en los centros comerciales de precios fijos como en los puestecillos de la calle regateando. Otra opción, si sólo se quieren visitar los guerreros, es hacerlo en el día. Ida al aeropuerto de Xian. Contratar un taxi/conductor directamente en el aeropuerto para que te lleve a ver a los guerreros. Vuelta al aeropuerto y vuelo de vuelta a la ciudad que sea. Es una opción que es una paliza, pero suficiente, creo yo, para ver lo más interesante de Xian.

Del aeropuerto de Xian a la ciudad existe un autobús que por 25 yuanes te lleva al centro de la ciudad en una hora. El autobús número 2 deja en la parada de autobuses de Xian, dentro de las murallas, que es un completo caos. Te asalta gente intentando llevarte a sus hoteles, y una vez esquivados, si intentas parar un taxi no te cogen, porque el destino es muy cercano. Estos son los típicos problemas que tienes en China y que hacen el viaje pesado.

Nuestro hotel estaba relativamente cerca de la parada de autobuses, 20 minutos andando, aunque con las maletas y el calor fue algo más. El hotel es el Jin Jiang Inn Hotel de Jiefang Lu. Es un hotel que está dentro de la muralla de Xian y por tanto es céntrico, aunque hay un paseo de 15-20 minutos al barrio musulmán y a las torres del Tambor y de la Campana, es decir, la zona turística. El hotel fue muy barato, el más barato que hemos tenido, unos 200 yuanes por noche. El desayuno de bufet (que era malísimo) costaba 15 yuanes. Al final la cosa al cambio nos salió por 25 euros la noche, desayuno incluido. El hotel es funcional, como un Ibis en Europa, pero toda la iluminación es fluorescente, lo que le da un aire algo desangelado. Sin lujos pero cómodo.

La zona turística de la ciudad está cerca de las torres del Tambor y de la Campana. Al contrario que en Beijing, estas torres están en medio de la ciudad, una incluso está en una rotonda y para acceder a ella hay un paso subterráneo. La mezcla entre lo antiguo y lo moderno es absoluta y no muy bien llevada, la verdad. Sólo subimos a la del tambor, y a ciertas horas hacen un espectáculo de percusión curioso. Os dejo la vista de la torre de la campana desde la del tambor.



Cerca de la torre del Tambor está el barrio musulmán, que sí que tiene cierto interés. Calles minúsculas, puestecillos de souvenirs y comida por todas partes y la mezquita, que mira hacia el oeste (a la Meca), lo cual es distinto a las mezquitas de Europa que miran al este y a la mayoría de los edificios chinos que miran al sur debido al feng shui. La construcción es muy china, no se diferencia mucho de otros templos. Hasta el minarete tiene forma de pagoda. Merece la pena darse una vuelta por este barrio. Por cierto, encontrar la mezquita no es tarea fácil, se entra por una calle muy estrecha que tiene tantos puestos que parece que estás entrando en un edificio. Y después de avanzar bastante ahí está la mezquita.




Otra zona interesante para visitar en la ciudad, y que no viene en la Lonely Planet, pero sí en wikitravel, es la zona cercana a la puerta sur de la muralla (calle de la caligrafía), con sus puestos en la calle menos abarrotados que en el barrio musulmán.

Las murallas de Xian también merecieron la pena. Xian es la ciudad amurallada más grande del mundo. Y una vez que estás allí lo entiendes. Una muralla de ocho metros que rodea una ciudad inmensa, y esta muralla perfectamente cuadrada. Se pueden alquilar bicicletas para recorrérsela, lo malo es que hay que dar la vuelta entera, no se pueden devolver las bicis en otra puerta. Nosotros anduvimos de la puerta este a la puerta sur, y fue un trayecto agradable. Sin coches molestando y algunas vistas bonitas de la ciudad.



Como ya he comentado, la atracción estrella de Xian son los guerreros de terracota. Están a 30-45 minutos en coche desde el centro de la ciudad y por tanto hay que buscar una forma de llegar. Hay un autobús que sale de la estación de autobuses, pero nosotros decidimos evitar el follón de la estación y volvimos a repetir la estrategia seguida en la muralla china: contratar un conductor privado que nos llevara y nos esperara para devolvernos al hotel. Para ello nos acercamos a CITS, una agencia de viajes que menciona bastante la Lonely Planet, y nos costó 400 yuanes. Quizá se podría haber regateado, pero no lo hicimos. Nos recogió del hotel y nos
llevó a la entrada de los guerreros. La entrada cuesta 90 yuanes (45 yuanes para estudiantes). Para entrar hay que recorrer un montón de tiendas de paso obligatorio, que por cierto no nos acosaron mucho ni a la ida (están abriendo) ni a la vuelta, a pesar de lo que decía wikitravel. Por cierto que se ofrece bastante gente para hacer de guía en inglés (no sé el precio, nos gusta ir a nuestra bola). Lo de los guerreros es impresionante. El emperador que los mandó crear para tener un ejército en la otra vida debía estar muy zumbado. Pero lo más curioso es que todos los guerreros son distintos: distinta cara, distinto pelo, distintas ropas, distintos zapatos. Una obra impresionante. La forma de visitarlo que recomienda la Lonely Planet es acertada, a mi entender, porque deja para el final la fosa más grande después de haber visto algunos guerreros de cerca en el museo. Por cierto, a la salida, si queréis comprar guerreros de recuerdo es importante seguir los consejos de wikitravel. Nunca hubiera pensado que se podían conseguir esos precios. A la salida teníamos pensado que el conductor nos llevara también a la tumba del emperador Qinshihuang, que es el que mandó crear los guerreros, y cuyo mausoleo está a sólo 2 Km. Pero estaba cerrado (¿quizá por ser lunes? no sabemos).




Sobre la comida en Xian, fue uno de los mejores sitios donde comimos. El típico Yang Rou Pao Muo es un poco raro (sopa de pan, fideos y cordero) ya que el pan está poco horneado. Pero el dim sum y los fideos en general están espectaculares. Los comimos en el barrio musulmán, simplemente mirando donde había bastante gente comiendo, independientemente de lo cutre que pareciera el lugar. El dim sum (o dumplings) creo que es lo mejor que he comido en China. Por cierto, aunque el desayuno del hotel era muy malo, la cena no estaba mal.



El trayecto del hotel al aeropuerto para coger el avión que nos llevaría a Guilin nos costó 120 yuanes, precio fijo y pagando en el hotel.

Y eso es todo lo que tengo que decir de Xian. Si tuviera que quedarme con tres cosas serían los guerreros de terracota, el barrio musulmán, y la muralla de la ciudad. Pero vamos, que no pasaría nada por ir en el día a ver los guerreros.

Más info:
Viaje a China (I): consejos generales
Viaje a China (II): Beijing
Viaje a China (IV): Guilin y Yangshuo
Viaje a China (V): Shanghai
Viaje a China (VI): Shuzou y Hangzhou

2 comentarios:

Sabry dijo...

Hola!!
Cuanto decis que podria costar el taxi desde el aeropuerto donde estan los soldados?
Gracias

Alejandro Nieto González dijo...

Hola,

Está algo lejos, nosotros contratamos un transporte en una agencia de viajes. Además fuimos hace cuatro años y la inflación en China es bastante alta, no te sé decir.